Obra escultórica de BÓREGAN

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COMENTARIOS

Bóregan es un escultor con voz propia, que reúne en su obra la pasión creadora y el profundo dominio del oficio. Un oficio que ha ido adquiriendo lentamente, refrenando su prisa, desde que en 1968 comenzó a trabajar como aprendiz y como tallista en diversos talleres de Cintruénigo (Navarra), entrando en contacto con el alabastro y la madera y once años más tarde se asienta en su propio taller. Desde entonces hasta hoy ha presentado más de cuarenta exposiciones individuales y ha colaborado en treinta muestras colectivas, además de participar en otras 15 ferias nacionales e internacionales, en una constante y ejemplar entrega a su vocación artística, de la que dan testimonio las obras monumentales que se alzan en distintas poblaciones de España.

Partiendo de un concepto claramente figurativo, su obra ha ido evolucionado coherentemente hacia una esencialización de las formas, apartándose salvo en raras ocasiones- del compromiso realista, para buscar, en una nueva síntesis de ritmos y de formas, la recreación simbólica y espiritualizada del posible modelo. 

Mario Antolín Paz Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte

Bóregan es un escultor trasplantado a la tierra agreste que serpentea el Alhama desde la villa de Cintruénigo (Navarra), donde asimiló las técnicas artesanales y tomó gusto por la piedra y el alabastro. La tersura de este material, su brillantez y su sensualidad aún pueden apreciarse en las superficies pulidas de sus esculturas, sean éstas de madera o incluso de otros materiales. Otra consecuencia de este aprendizaje es la resolución de la idea en un pequeño formato, por ello puede observarse en él una tendencia al símbolo, tras del que se advierte una reflexión del autor por comunicar su mensaje con la fuerza comunicativa de la idea. Por ello, no es extraño que Bóregan haya evolucionado hacia la abstracción y sustituido la figura completa por el fragmento anatómico, que es en sí mismo una idea pero condensada. Ello va bien con un escultor que se comunica, quizás, de una manera repentina. Algo llamativo en la suavidad de su carácter, aunque explicable dada su procedencia de la Ribera Tudelana.

Francisco J. Zubiaur Carreño Museo de Navarra

Palpita en bronce azul el músculo dormido,

después de los momentos de amor en alabastro,

gira la roca viva como un marmóreo astro

y el cincel crea forma de lo desconocido.

Ávidamente el ojo, por la pasión herido,

penetra hasta el enigma, y un encendido rastro

va dejando en la piedra, hasta hacerla catastro

universal y pleno de todo indefinido.

Duendes en movimiento arañan la ternura

rompiendo el equilibrio del bailarín sonoro,

esperpéntico el miedo, por el taller pasea.

Un arlequín en hierro se quiebra la cintura

ante la colombina ausente de decoro

y el deseo se trueca en mineral idea.

Soledad Santamaría escritora -

Llega Bóregan a este incomparable marco del palacio del Marqués de San Adrián con una amplia retrospectiva, una muestra antológica de su obra, tras treinta años de dedicación total transitando por los azarosos y difíciles caminos el arte. Y que, como ocurre en muchos artistas, partiendo de un concepto figurativo clásico, desembocará en otro cercano a lo abstracto, sin dejar por ello la figuración.

Poco a poco, el esquema corporal, objeto principal de sus representaciones, va esquematizándose, perdiendo el detalle, en este segundo camino, para quedar el gesto como forma expresiva de unos volúmenes donde las formas redondeadas, pulimentadas en la piedra y en la madera, se imponen en sus recurrentes temas donde abundan los torsos y maternidades.

Contemplemos ahora su obra en estos veinte años de historia. Oigamos su palabra hecha escultura con mayúsculas.

Pepe Alfaro -escritor -